“La Trampa de la Evolución”, tercer álbum oficial del cantautor electrónico avecindado en el Valle de Elqui, está disponible en diferentes plataformas online desde el 22 de agosto. Un disco conceptual con 9 canciones concatenadas bajo un relato con ribetes de ciencia ficción. En los próximos días comenzará la distribución de su edición física.

Luego de un año y medio deambulando entre diferentes estudios entre las regiones IV y Metropolitana, el músico y periodista Oscar Hauyon lanza su tercer trabajo discográfico, el primero de material original en 3 años. El título del nuevo disco es “La Trampa de la Evolución”, y contiene 9 canciones que narran de manera conjunta y unida, las vicisitudes de un personaje central, sintético pero dotado de emociones, que habita en un mundo futuro post-humano y distópico.

El disco vuelve sobre la variada paleta de ritmos electrónicos y climas industriales que ofrecía su anterior entrega, “Mortal” (de 2013), y el más críptico instrumental “Huída” (2008). Sin embargo, el principal punto diferenciador esta vez lo dan algunas sonoridades folklóricas y doctas que enriquecen la paleta sonora del disco. Se perciben en su escucha cuerdas nobles, guitarras acústicas o guitarrón chileno, además de sonidos sintetizados que remiten a finales de los 70. El álbum cuenta con las colaboraciones de destacados músicos de la IV región, como Álvaro Rojas, de la banda fusión El Chaleco de Elodie; Carlos Arias y Javier Salazar de la banda Autoclap; y las cuerdas de la Orquesta Filarmónica de La Antena, bajo la batuta de su director Jorge Legua y los arreglos del músico Sebastián Núñez.

Al respecto, el músico residente en el Valle de Elqui, se explaya: “A veces para decir algunas verdades es necesario disfrazarlas de fantasía, de ciencia ficción. Hay mucho buen cine que mete discursos sociológicos en argumentos ubicados en mundos distantes, otras dimensiones o tiempos futuros. En esa misma línea, mi disco se sirve del relato fantástico para meter mucho de la contingencia y de mi propia realidad como hombre-promedio. Hay muchas fuentes de inspiración, casi todas salidas de mi propia ñoñez. Hay un libro de Frederik Pohl que se llama “Homo-Plus” que habla de un cyborg y de cómo su nueva configuración lo convierte en un nuevo ser. También está el cine, desde cositas muy tiernas tipo Wall-E, hasta el concepto de los “replicantes” de Blade Runner”.

Las grabaciones se llevaron a cabo en el estudio-taller personal del autor, en el místico Valle de Elqui, además de otros estudios en Coquimbo, Ovalle y Santiago. “Usualmente trabajo las bases rítmicas con mis computadores y sintes, y luego deambulo por otros lugares, registrando las cuerdas y los demás instrumentos”.